El turismo antes del turismo

Ser artista es tener una mirada particular del mundo, un enfoque personal de aquello que nos rodea. La visión de los artistas ofrece, en la mayoría de los casos, una perspectiva especial de las cosas, muchas veces con detalles imperceptibles al resto de los humanos, o desde ópticas singulares alejadas del pensamiento común.

La exposición Viatge i paisatge. De Llatinoamèrica a Mallorca ubicada en el Can Balaguer ofrece la oportunidad de ver la Mallorca de hace un siglo desde la especial mirada de un grupo de artistas que, instalados anteriormente en París y huyendo de la primera guerra mundial, vieron en la isla una oportunidad para escapar de la barbarie del conflicto además de un foco importante de inspiración.  Muchos de estos artistas se instalaron en varios lugares de Mallorca como Pollença, Deià, Gènova, El Terreno y Son Armadans. En estos lugares descubrieron el espectáculo de la naturaleza mallorquina: sus colores, su luz, sus formas, pero también sus gentes, y establecieron contacto con el movimiento intelectual de la isla promoviendo así un enriquecimiento mutuo. El Hotel Formentor, construido precisamente por el mecenas Adan Diehl, se convirtió en uno de los puntos de encuentro de artistas e intelectuales, y además, paradójicamente, marcaría el inicio de la construcción hoteles de lujo en la isla.

Todas estas cuestiones son tratadas con mucha mayor profundidad en la muestra de Can Balaguer, que destaca por la rigurosa documentación sobre la que se estructura el discurso expositivo. Se trata de una buena ocasión para conocer el turismo antes del turismo, una oportunidad para ver nuestro pasado; no desde los rigores de los historiadores locales, sino desde la singular óptica de un grupo de artistas que se asentaron en Mallorca atrapados por la legendaria belleza isleña.

La aportación de estos artistas sobrepasa lo meramente pictórico. Su visión de Mallorca, en algunos casos idealizada, contribuyó, como así lo indican los responsables de la muestra, a difundir la imagen de la isla como un destino paradisíaco, que ahora sí, aunque de manera muy embrionaria, asentaría las bases para el futuro turismo moderno.  

La muestra incluye una selección de obras de Tito Cittadini, Francisco Vecchioli, Francisco Bernareggi, o Roberto Montenegro provenientes de 23 colecciones públicas y privadas, que se estructuran en 6 ámbitos temáticos centrados en el paisaje que concluyen en la manera como se ha difundido internacionalmente la imagen de Mallorca a través del arte y del cine. Uno de los encantos de la muestra es que una gran parte de las obras están dispuestas en las diferentes salas de la casa señorial de Can Balaguer, a la manera en la que se podrían haber mostrado en la casa de un coleccionista privado.

Visitar la muestra supone un viaje en el tiempo a nuestro pasado reciente, teniendo como ilustres cicerones a reconocidos artistas que supieron ver en Mallorca un destino de ensueño.

Crítica de arte publicada originalmente en el Diario de Mallorca el 13 de diciembre de 2021

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