Distopía en Instagram

Internet ha modificado los hábitos de comportamiento de nuestro tiempo, y los artistas, como portavoces testimoniales de su época, han incorporado las nuevas tecnologías al ejercicio de su arte más allá de las experimentaciones iniciales del net.art. Las redes sociales, en concreto, se han convertido en fuente de inspiración para muchos de los creadores actuales que como Yolanda Trigo utilizan los recientes canales de comunicación como herramienta artística. Trigo, de sólida formación como historiadora del arte y antropóloga social, presenta en la Galería Horts de Palma una exposición de fotomontajes cuya realización ha hecho precisamente de Instagram uno de los protagonistas del proceso creativo. “Distopía” es una colección de collages de fotografías realizadas por la artista e intervenidas mediante la incorporación de fragmentos de otras instantáneas bajadas de Internet y posteriormente vueltas a subir y bajar de Instagram, previo añadido de los famosos filtros de uso casi obligado de esta aplicación. La exposición se mueve así entre el apropiacionismo (utilización de elementos de obras ajenas para la creación una nueva obra propia) y el arte en la red, dejando entrever el bagaje conceptual de la artista. La palabra distopía hace referencia a una sociedad ficticia e indeseable lo suficientemente cercana a la realidad como para creerla posible. Las imágenes de Trigo pueden ser una distopía, sí, pero una distopía fresca y divertida condimentada con unos títulos ingeniosos que resaltan el sentido de humor de la artista.

La propuesta de Trigo recuerda algo a uno de los últimos trabajos del mítico artista apropiacionista Richard Prince, en cuanto a la utilización de Instagram en sus obras. En un trabajo realizado en 2015 titulado “Nuevos retratos”, el artista estadounidense expuso capturas de pantalla de retratos de diferentes usuarios de esta red social en una galería de arte, sin que ellos por supuesto estuvieran si quiera enterados del asunto o hubieran dado su consentimiento. Ésta era una versión moderna y pasada por el tamiz de las redes sociales de la refotografía, una forma de apropiacionismo muy polémica basada en la fotografía de otra fotografía previa, poniendo sobre la palestra el debate entorno los derechos de autor, la autoría, la copia o el original.

Para conocer el mundo distópico de Trigo, lleno de parodia y guiños a la historia contemporánea, y explorar el arte que se alía con las nuevas tecnologías, vale la pena visitar esta coqueta galería cuyo propietario se presta amablemente a explicar los entresijos de la muestra que alberga. Por cierto, si visitan esta exposición no olviden colgar las fotos que hagan en Instagram, quién sabe si algún día las podrán ver expuestas en una galería como obra de algún famoso artista apropiacionista.

 

Crítica publicada originalmente en el Diario de Mallorca el 26 de febrero de 2018

 

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