“Virulències” o el grito de una exposición en contra de su silenciamiento

“He acusado las injusticias porque no quiero que mi silencio las absuelva”

Clara Campoamor

El pasado 13 de marzo tenía que haberse inaugurado de forma oficial y con las autoridades políticas pertinentes “Virulències. Art contra la violència de i del gènere” (Virulencias. Arte contra la violencia de y del género), organizada por el IMAS Consell de Mallorca a partir de un proyecto de Sara Rivera y mío, Ana Ferrero. La exposición se encuentra actualmente en el Centre de Cultura Sa Nostra y será visitable hasta el 16 de abril.

En la inauguración estaba previsto un recital poético a cargo de Marisol Ramírez acompañada por un pianista, la proyección de un video del poema “Las tonalidades de la ira” de Rafeef Ziadah,  y la realización de un graffiti en directo, a partir de la temática de la muestra, por un reconocido artista francés llamado Ador.

A pesar de haber recibido constantes presiones durante todo el tiempo de preparación de la exposición, relativas a la censura de algunos temas incómodos para la institución organizadora, fue una sorpresa cuando el día antes de la inauguración se nos avisó que ésta había sido cancelada de forma unilateral, sin posibilidad de negociación, y prohibiéndonos directamente realizar las actividades artísticas previstas para dicha inauguración. No se nos dio ninguna explicación o justificación a pesar de que la pedimos reiteradamente.

Para más inri, el mismo día de la inauguración frustrada el Consell de Mallorca envió un mail masivo diciendo que la inuguración de la exposición se había suspendido por motivos ajenos a su voluntad, lo que causó entre nosotras,  las comisarias, una indignación máxima. Ante tales hechos, convocamos una rueda de prensa el día que estaba prevista la inauguración, a la que acudieron un gran número de medios de comunicación baleares. En la rueda de prensa leímos un comunicado exponiendo la situación, diciendo que la inauguración se había suspendido en contra de nuestra voluntad y en contra del deseo de los artistas, y exigiendo una explicación de lo ocurrido al Consell.

Cuando se le preguntó a Catalina Cirer, consellera de Bienestar Social y presidenta del l’Institut Mallorquí d’Afers Socials (IMAS) del Consell de Mallorca, el por qué de la suspensión de la inauguración alegó que “las inauguraciones son para el lucimiento de los organizadores”, y como ella, organizadora, no podía acudir por motivos personales, “no tenía ningún sentido que se celebrara dicha inauguración”. ¿Qué clase de igualdad es esta en la que la ausencia de una persona vale más que la presencia de 200 que habían confirmado su asistencia? El desprecio al trabajo creativo e intelectual tiene su prueba más evidente en que ni siquiera el Consell tuvo la decencia de inventarse una excusa convincente y complaciente, sino que con esta explicación anacrónicamente despótica (válida sin duda en la Edad Media) sólo se consiguió indignar más a la organización efectiva de la exposición (no la oficial), denigrando una vez más con estas palabras el trabajo de todo el equipo.

Consideramos este hecho un intento de silenciar una exposición incómoda, una falta de respeto a los artistas y a todo el equipo que ha trabajado de forma altruista, y que se merecía un reconocimiento mediante una inauguración, siendo lo mínimo que se les podía ofrecer para dignificar su trabajo.

A pesar del intento claro de boicotear el arte como forma libre de expresión, a la “no-inauguración” o acto de obertura de la muestra (como decidimos rebautizar el acontecimiento) acudieron muchísimas personas que apoyaron la exposición “Virulències”, respondiendo con un grito firme al intento de silenciamiento de la muestra, dando voz con su presencia al discurso de esta exposición; exposición que intentado denunciar y visibilizar los diferentes tipos de violencia derivados de la violencia estructural y simbólica, ella misma ha recibido, paradojas de la vida, lo que muchos han calificado como violencia institucional.

En los días siguientes al acto de obertura la prensa se hizo eco de la polémica generada. Aunque agradecemos su apoyo y la visibilidad que regalaron a la muestra, de lo que se trata también es de hablar de  arte y de artistas, de denunciar la pasividad de una sociedad cómplice de sus opresores. Se trata de Laetitia Bermejo, Sara de Blas, Javi Cobo, Nora Dorian, Francisca Llabrés, Marta Murgades, Christian Ponce, Jaume Pujol, Nikita Rodríguez, Roig de Diego, Sábada y Tourón, Juan Segura y Sr y Sra Smith; todos ellos artistas de “Virulències” cuyas obras han sido las pinceladas que han dado forma al discurso de la exposición.

Quizá leyendo lo ocurrido parezca que la fecha de publicación de este escrito no puede ser el 19 de marzo de 2014, pero la época de la censura artística e intelectual, que nos parece hoy lejana y obsoleta, tiene en nuestros días peligrosas reminiscencias. “He acusado las injusticias porque no quiero que mi silencio las absuelva”, sentenció Clara Campoamor. Quizá se trata de un enfrentamiento demasiado desigual, un David contra Goliat, por lo que lo único que podemos hacer es denunciar estos actos de censura, intentando así que el arte y la cultura tengan una mínima posibilidad de luchar contra un sistema institucional que demasiadas veces los aplasta y ahoga.

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