“BELENES POR EL MUNDO” Colección de belenes artísticos Basanta y Martín – Betlem de Jesús de la Sang

Ahora que en muchos de los hogares de nuestra tierra las familias se plantean, quizá con cierta nostalgia, retirar ya el belén navideño una vez acabadas las fiestas, resulta oportuno hablar de una de las colecciones de belenes artísticos más importante del mundo. Se trata de la colección Basanta-Martín, iniciada en el 1977 por un matrimonio entregado a la cuidadosa selección de piezas realizadas por artistas y artesanos contemporáneos, herederos de las tradiciones belenísticas de sus respectivos lugares de origen. Esta colección cuenta en la actualidad con más de 25.000 figuras procedentes de 150 países de Europa, África, Asia, América y Oceanía.

Hay varias hipótesis que intentan discernir la fecha en la que surgió el primer belén, dando lugar a un baile de siglos entre el XI y el XIII. En cualquier caso, en lo que sí parece haber acuerdo es en situar el origen de esta tradición cristiana en la península itálica y en la expansión posterior por todos los territorios colonizados por el cristianismo, sobre todo en los países del arco mediterráneo. Es este el motivo por el cual hoy en día podemos encontrar belenes en Dinamarca, Mozambique, China, Alaska o Perú, una representación de los cuales se puede admirar en la colección del citado matrimonio Basanta-Martín.

Se tiene constancia de que el primer belén que llegó al continente americano lo hizo en 1520, de la mano de un marinero andaluz que llevaba entre sus pertenencias al nuevo mundo un conjunto de figuras de pesebre. De los belenes de este continente procedentes de la colección Basanta-Martín destaca un belén mexicano muy colorista llamado “Árbol de la vida”, coronado, como todo belén clásico, por la figura de un Dios Padre. Muy curioso es también el “Belén Chinchorro” de Perú, realizado en arcilla policromada, y en el que las hamacas tradicionales del país, utilizadas en este nacimiento para albergar al niño Jesús, dan nombre al conjunto escultórico. En este mismo pesebre llama la atención la figura del demonio que, en representación del Mal, observa el acontecimiento, enfadado ante la reciente llegada del Bien.

Los belenes de África destacan por su sobriedad y por la utilización del barro y la madera en su elaboración, sobre todo del ébano, como ejemplifica el magnífico “Belén de los Boababs de Mozambique”, en el que estos árboles sagrados enmarcan majestuosamente la escena.

Una atención especial merece el belén “Kokeshi” de Japón, pues al aparecer representados en él los abuelos maternos y paternos del niño Jesús, transmite bien el respeto de estas culturas por sus mayores.

De vuelta a Europa, son llamativos los belenes giratorios tradicionales de Alemania: mediante un ingenioso mecanismo a base de velitas encendidas que hacen mover unas aspas colocadas en su parte superior, estos curiosos nacimientos giran todo su cuerpo sobre un eje central.

Los belenes napolitanos han gozado siempre de una especial consideración por ser el origen de esta consolidada costumbre, por cierto, apenas alterada con el paso de los siglos. No podía faltar en la colección Basanta-Martín, pues, un pesebre de inspiración napolitana en el que se recrea la manera típica del siglo XVII de construir las figuras, a partir de maniquís de estopa con estructura de alambre para permitir el movimiento de las extremidades.

Sin embargo, de lo que no puede presumir esta singular colección, es de poseer uno de los belenes europeos más antiguos que se conservan, pues este privilegio recae, no obstante, en la iglesia del Hospital de la Sang de Palma. El “Betlem de Jesús”, ubicado en la capilla de la Sang desde 1843 después de la exclaustración del convento de Jesús, es un pesebre de origen napolitano realizado por los hermanos Alemanno en el siglo XV. El conjunto escultórico está tallado en madera y está compuesto no sólo por las figuras del nacimiento, sino también por una cueva que enmarca la escena. Este pesebre, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por el Consell de Mallorca el año 2003, tiene una importancia patrimonial de primer orden al haber supuesto el establecimiento de un modelo belenístico seguido posteriormente en toda la isla. Lamentablemente, los mallorquines llevan ya varios años sin poder visitar este histórico y emblemático belén, pues éste se encuentra inmerso desde 2014 en un necesario proceso de restauración que finalizará, según lo previsto, a finales de 2018. A partir de las próximas navidades, por lo tanto, podremos volver a disfrutar durante todo el año del belén de la Sang, además de tener la oportunidad de conocer mejor la liturgia y las tradiciones populares que acompañan a esta tradición, gracias a una publicación que está anunciada por el mismo Consell para el próximo año. Por mi parte, me despido deseando que este tiempo de belenes haya estado lleno de reencuentros, comilonas, risas y tertulias, y que los Reyes Magos, sin excepción, se hayan acordado también de todos ustedes.

Crítica aparecida originalmente el 8 de enero de 2018 en el Diario de Mallorca

 

 

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