Ya lo dijo Picasso: no es artista el que pinta lo que vende sino el que vende lo que pinta

En el difícil mundo del mercado del arte algunas galerías saben que para poder hacer sostenible su empresa (porque no olvidemos que aunque sea una profesión muy bonita ni los artistas ni los galeristas viven del aire), a veces es necesario hacer de tripas corazón y proponer muestras aparentemente más fáciles de vender y así compensar otros proyectos expositivos más vocacionales o arriesgados artísticamente. Aunque como se ha explicado es lícito que cada uno intente sacar adelante su negocio de la mejor manera posible, hay ocasiones en las que estas muestras son descaradamente un escaparate de objetos concebidos con fines puramente decorativos. De nuevo, hay que entrar en el interminable debate de lo que es y no es arte.

Y es que según el filósofo y teórico George Dicikie (uno de los más influyentes en cuanto a la redefinición del concepto del arte en el siglo XX) , un artefacto se convierte en arte por el simple hecho de que éste se exponga en un espacio artístico institucional tal como una galería o un museo: poco tienen que ver sus características intrínsecas o el valor que se le pueda atribuir. Lamentablemente, algunas galerías se aprovechan de este hecho utilizando su espacio para intentar validar objetos para los que la palabra “arte” viene demasiado grande.

En plena temporada de verano ABA Art Lab presenta la exposición “Exegis” de la artista alemana Anke Blaue (1967) con pinturas “a lo Rothko” ordenadas por colores. Poco más hay que decir de una muestra únicamente pretenciosa en el título, que por lo demás hace evidente su deseo de atraer a acaudalados extranjeros que necesitan decorar sus casas de veraneo en Mallorca creyéndose coleccionistas de arte. El problema no son las pinturas en sí; el problema es que la galería utiliza su poder “validador” del que habla Dickie  para otorgar valor a objetos sin intención artística y cuya ubicación natural debería ser una tienda de decoración.

“Un pintor es un hombre que pinta lo que vende. Un artista, en cambio, es un hombre que vende lo que pinta”. Esta magnífica frase de Picasso (al que hay que perdonar que no añadiera la palabra mujer al lado de la de hombre, eran otros tiempos), ejemplifica de manera clara y directa la diferencia entre los objetos artísticos y los que son otra cosa; los que se exponen estos días en ABA Art Lab, son otra cosa.

Crítica de arte aparecida originalmente en el Diario de Mallorca el día 13 de agosto de 2018

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