No podía ser de otra manera

No podía ser de otra manera. Si el arte es el reflejo del devenir de la sociedad; si las producciones artísticas son la materialización de las inquietudes de sus autores, si la creatividad es, precisamente, una reconocida vía para la catarsis tras una situación traumática, un periodo de crisis o un tiempo convulso, después de un 2020 como el que pasamos, annus horribilis por excelencia, ¿cómo el arte del 2021 no iba a reflexionar en torno a la enfermedad y sus derivados?  Era inevitable.

Es ahora cuando están saliendo a la luz las obras que florecieron al calor de la traumática primavera pasada: una primavera en la que el olor de las flores se cambió por el de los hidrogeles, y en la que en lugar de visitas al campo hicimos excursiones al supermercado para comprar inexplicables provisiones de papel higiénico. Eso fue un auténtico caldo de cultivo para la creatividad: pero sobre todo, fue una cuestión de supervivencia para muchas personas que hicieron del arte su tabla de salvación, su ventana a través de la cual tomar aire y respirar en un Universo confinado.

Es este precisamente el título de una de las exposiciones que acoge actualmente el centre de Cultura Sa Nostra. Un grupo de artistas entre los que se encuentran figuras consolidadas en el mundo del arte tales como José María Yturralde o Carmen Calvo, proponen una visión personal de lo que el tiempo acabará etiquetando como imagen icónica de la pandemia: la mascarilla.

A través de un proyecto promovido por el centre de Cultura Sa Nostra y la Fundación Balearia que, con el objetivo de tender puentes entre ambos lados del Mediterráneo ha posibilitado el acercamiento de estos artistas, la mayoría de ellos valencianos, se pueden apreciar obras ingeniosas, otras con una lectura profunda, otras que producen rechazo por su ignorante negacionismo y otras que denotan la fragilidad de la salud mental de su autor como consecuencia de la difícil situación vivida.

Si está bien concebida, una exposición colectiva suele ser una muestra agradable de ver, donde las diferentes visiones de un tema concreto enriquecen la experiencia del público que se deleita en los contrastes entre unos y otros: afortunadamente es el caso de Universo confinado.

Crítica aparecida originalmente en el Diario de Mallorca el 19 de abril de 2021

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