Pintura de realismo fotográfico

Cuando lo común en el arte actual son las instalaciones, la fotografía, el videoarte, el netart, las performances, la combinación de lenguajes plásticos, la provocación y lo conceptual, lo que se convierte en paradójicamente transgresor es practicar un tipo de pintura tradicional. Si encima el objetivo de esta pintura es la plasmación mimética de la realidad a partir de un meticulosísimo trabajo basado en la pericia técnica, nos encontramos ante un caso poco habitual en el circuito artístico contemporáneo.

Sandra De Jaume (Palma, 1978) es precisamente una de estas raras artistas que ha optado por este camino como medio de expresión artística. Después de años desarrollando un tipo de pintura de retrato, fundamentalmente eligiendo a mujeres como protagonistas de sus obras, De Jaume expone en la Galería Berlín de Palma su última colección de pinturas en la que introduce también algunos personajes masculinos, en lo que podría considerarse como la consolidación de su madurez artística y depuración de estilo.

La fotografía se convierte en la herramienta que sustenta el inicio de su proceso creativo. La artista idea escenas, algunas de ellas muy teatrales e incluso surrealistas, que captura en fotografías que posteriormente traslada al lienzo con una precisión asombrosa. Este tipo de proceder no es algo nuevo. De hecho, desde los comienzos de su historia, la fotografía se ha utilizado al servicio de la pintura al liberar a los retratados de las largas sesiones de posado delante de su pintor. Pero al mismo tiempo que se usaba la fotografía como un instrumento en manos del pintor, se iniciaba también un debate sobre el sentido de llevar a cabo pinturas tan extremadamente realistas para documentar una realidad que podía ser plasmada de una manera mucho más exacta con el sistema fotográfico. El asunto aún fue más allá con la aparición en Estados Unidos del hiperrealismo pictórico en la década de los 60 del siglo XX como reacción a la abstracción y al minimalismo.

Sin llegar a ser hiperrealista, se podría considerar que, con matices, Sandra De Jaume practica una pintura de corte fotorrealista en la que la frase de historiadora del arte Ana María Guasch: “los pintores fotorrealistas sustituyen el ojo humano por el objetivo fotográfico, para aproximarse a la realidad contemporánea” puede ser aplicada a sus trabajos. Sin embargo, la diferencia de Sandra De Jaume es que en sus obras, la realidad que aparece es la de un mundo atípico, reflejo de sus propias inquietudes, en algunos casos con imágenes oníricas o irreales. Esta dualidad de su pintura, en la que la extrañeza toma apariencia de realidad, hace que sus trabajos tengan un sello muy característico.

Vale la pena visitar esta exposición para maravillarse de un tipo de pintura con mucho oficio y plantearse en primera persona qué tienen de especial unos retratos que se podrían haber quedado en simples fotografías pero que fueron trasladados al lienzo con el virtuosismo de una mano y un pincel.

Crítica de arte publicada originalmente en el Diario de Mallorca el 11 de marzo de 2019

 

 

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