Paisajes, oliveras, y marinas: lo que dio de si la pintura mallorquina

¿Cuántos sabían de la existencia de una colección de arte del Consell de Mallorca? Quizá alguno habrá pensado en la colección del pintor Kristian Krekovic, ubicada en el museo que lleva su mismo nombre, situado… sorpresa… en el parque Krekovik de Palma. Pero aparte de esta colección, el Consell de Mallorca dispone de un fondo heterogéneo de más de 1.400 piezas de diferente procedencia, esparcidas actualmente en diversos lugares, entre ellos, las mismas oficinas de sus departamentos. Demasiado patrimonio público para la poca rentabilidad social de éste. ¿De qué servía al Consell ir atesorando obras y obras si de todas formas la gente no podía tener acceso a ellas?

Lo cierto es que desde la sección de Museos y Bellas Artes del Consell de Mallorca hace tiempo que son conscientes de esta circunstancia y llevan años trabajando para dar respuesta a esta deuda con la comunidad. Ya en 2016 se anunció un proyecto para ordenar y cohesionar los fondos de esta institución. Se quería, estructurando el trabajo en dos fases diferenciadas, crear El Museo de Arte del Consell de Mallorca que debería contar con hasta cuatro sedes diferentes atendiendo cada a una a criterios temáticos y museográficos. Dicho y hecho. El pasado marzo se inauguró una de estas sedes, en concreto la de la capilla del Centro Cultural de la Misericordia. En esta ubicación se muestra una colección de 36 obras que provienen de la antigua Diputación Provincial, siendo muchas de ellas, hasta ahora, inaccesibles al ciudadano de a pie. En esta exposición, que tiene carácter permanente, el visitante puede apreciar una selección de pintura y dibujos de artistas mallorquines o residentes en la isla de entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX.

Es de agradecer el esfuerzo por dotar de coherencia temática e histórica el contenido de esta muestra. Se encuentran piezas de artistas como Joan Mestre (1824 – 1893), Agustí Buades Muntaner (1836 – 1912), Gaspar Terrassa (1840 – 1910), Antoni Ribas Oliver (1845 – 1911), Antoni Fuster Forteza (1853 – 1902), Llorenç Cerdà (1862 – 1955), Ricard Anckermann (1842 – 1907) … en fin, básicamente todo hombres y tan solo dos mujeres, Pilar Montaner (1876 – 1961) y Clotilde Pascual (1885 – 1958). Mucho paisaje en general, oliveras en particular, marinas, escenas costumbristas, bodegones y algún retrato. Talmente el reflejo de lo que dio de si la pintura hecha en Mallorca en el período acotado entre el realismo y el postimpresionismo. Aunque se trata de una selección de piezas reducida, vale la pena acercarse a la Misericordia y conocer más de cerca esto que solemos denominar en el gremio la pintura típicamente mallorquina.

Crítica publicada originalmente en el Diario de Mallorca

 

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