Galería para vivir

Cada vez son más las galerías y centros artísticos que optan por alejarse del concepto museográfico de la caja blanca. Esta idea, del inglés “White cube”, que surgió en el siglo XX defendiendo la pureza de la estética de los espacios expositivos sin ningún otro elemento que la propia obra de arte, parece haber quedado obsoleta para muchos establecimientos artísticos en favor del concepto de exposición como espacio habitado. De esta manera la muestra es entendida como un lugar más acogedor y accesible para el público.

¿Y qué puede haber más explícito como espacio habitado que la recreación de un piso compartido? La idea no es nueva, pero ahora es la Galería Fran Reus de Palma la que presenta el trabajo colaborativo entre Alberto Feijóo (Alicante, 1985) y Guillermo Ros (Vinalesa, Valencia, 1988) en forma de habitáculo conjunto. La química entre ambos artistas surgió años atrás, cuando coincidieron en una exposición colectiva. Desde entonces han ido intercambiando inquietudes y experiencias que ahora se ven reflejadas en una especie de site specific compuesto por objetos cuotidianos y obras artísticas propiamente dichas.

La exposición tiene su gracia y la idea es interesante: ¿Cómo sería el piso compartido de dos artistas jóvenes? ¿Cómo harían para compatibilizar sus manías y sus preferencias? A partir de esta visita, cuál observadores infiltrados en la cotidianidad  ajena (el punto voyeur siempre atrae mucho), sabemos que a alguno de los artistas le encantan las chocolatinas snickers; que otro (o quizá el mismo, o los dos) lee la revista AD de decoración, arquitectura, arte y diseño; que hay alguien apasionado por los temas naturales; que hay un forofo del fútbol (parece que con especial devoción por Marco Reus del Dortmund, o es acaso un guiño al nombre de la galería);  y que el insomnio creativo ha hecho sus estragos en los inquilinos, pues éstos han inundado toda la casa de tazas en las que plausiblemente hubo un día café. Lo que ya es más difícil de entender es de qué manera Feijóo y Ros intentan cuestionar el rol del artista como productor/acumulador dentro del sistema del Arte, tal y como reza el texto de sala.

En cualquier caso, es curiosa la visita a la galería, porque permite al visitante imaginar lo que es la vida cuotidiana de dos artistas en plena efervescencia a partir de lo que le sugieran los objetos expuestos y lo que su propia fantasía y morbosidad pueda dar de sí.

Crítica de arte publicada originalmente en el Diario de Mallorca

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