Sueños que se repiten

Qué difícil es innovar. No es fácil descubrir la producción de un artista y sentir que está diciendo algo nuevo. Sin embargo, quizá tampoco es necesario que el arte sea original, basta que sea personal. De hecho, si los artistas reflejaran su personalidad sin tapujos, tendríamos tantas obras con diferentes matices, como diferentes somos las personas, con nuestras manías, fobias y filias que nos hacen únicas. Esto conlleva varios riesgos, entre ellos que la producción sea tan aburrida e insulsa como la personalidad del propio artista o los intereses que le motivan en un momento determinado. También puede pasar, entre otras muchas cosas, que el artista no sea capaz de mostrarse en sus obras, y éstas se queden más bien en un intento de plasmar lo que el artista quiso expresar.

Quizá es lo que, a mi parecer, sucede con las obras de Liliane Tomasko (Zúrich, 1967) expuestas actualmente en la Galería Kewenig de Palma. La premisa es seductora: hacer un retrato de los sueños. Más que de los sueños, la artista pretende plasmar la actividad cerebral responsable de tan frenéticos movimientos oníricos (de ahí el título de la muestra: “Amygdala”). A partir de la fotografía de una cama deshecha (su recurrente punto de partida creativo), Tomasko hace un ejercicio de deconstrucción hasta llegar a una abstracción que sin embargo va cargada de referencias figurativas.

Debo confesar que me hubiera encantado que me gustara más la producción de Liliane Tomasko: intentar ver sus matices de temperamento en obras que de entrada parecen recitar el mismo texto repetido innumerables veces en el arte del siglo XX y XXI. Desafortunadamente no he conseguido ver más allá de obras con cierto atractivo estético (las de gran formato mejor que los lienzos pequeños) sin llegar a sentir la pretendida evocación del mundo de los sueños. La misma artista reconoce que sus cuadros son tan difíciles de entender como de dar significado a los sueños que tenemos. Puede ser, pero en este caso no sé si es tanto un problema de comprensión como de falta de personalidad.

Crítica aparecida originalmente en el Diario de Mallorca el 2 de septiembre de 2019

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